“¿Nuevos Paradigmas en Salud Mental?”
2, 3 y 4 de Mayo de 2011 de 9 a 16 hs.
Aula Magna H.I.G.A. “Evita” Río de Janeiro 1910 – Lanús Oeste.
Se entregarán Certificados Oficiales de Asistencia - Actividad no arancelada.
Las pautas para presentación de trabajos son las siguientes:
Extensión: Máximo 5 carillas, A4
Interlineado: 1,5
Tipo de Fuente: Times New Roman
Tamaño de Fuente: 12
Fecha límite para envío de Trabajos: 18 de Abril
Dirección para recepción de resúmenes, trabajos y consultas: jornadasregionsexta@yahoo.com.ar
A la espera de poder compartir este espacio de trabajo e intercambio que son las presentes Jornadas de Psicología y Psiquiatría, estamos a vuestra disposición para para responder cualquier inquietud, pregunta o sugerencia de vuestra parte.
Saludamos Atte.
Comisión de Difusión
Residencia Salud Mental
Región Sanitaria VI
jueves, 14 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Psicoanálisis: Un poco de amor platónico
El Jinete Hipotético cree ciertamente que Platón aún está entre nosotros en cada búsqueda por entender al ser humano. Por eso cabalga al encuentro de María Angélica Fierro, para desentrañar la psicología y el amor platónico, ese que tanto parece hacernos sufrir.
Por Leonardo Moledo
–Usted es especialista en Platón.
–Sí. El tema personal que me ha acompañado es el tema del amor platónico, que derivó en un estudio sobre la psicología platónica y, últimamente, en el tema del cuerpo. Después tengo un grupo más grande en el que nos preguntamos, fundamentalmente, en qué consiste el diálogo socrático y cómo funciona.
–¿Y en qué consiste y cómo funciona?
–Bueno, en eso estamos. A primera vista pareciera ser que lo que intenta Sócrates, como cualquier sofista, es contradecir a su interlocutor. Pero la contradicción a la que lo quiere conducir no es sobre cualquier tema, ni es simplemente para tomarle el pelo (aunque hay un poco de eso también), sino para desestabilizarlo en alguna cuestión fundamental de su existencia. Esa refutación le hace dar cuenta al interlocutor de que en realidad no sabe de aquello de lo que está convencido saber. Es un interrogatorio que está dirigido a cuestionar los principios que guían la vida del individuo y, al mismo tiempo, hacer emerger la posibilidad de que haya otros principios. Hay una definición muy famosa en el Gorgias, por ejemplo, que dice que “es mejor padecer injusticia que cometerla” (cosa que hace que Calicles se ría de Sócrates). Pero finalmente Calicles tiene que reconocer que se puede admitir ese nuevo principio, y eso modifica radicalmente la vida de la persona y su inserción en la vida comunitaria.
–¿Qué sentido se le puede encontrar hoy al estudio del método socrático? Yo creo que Platón es increíblemente actual, y que muchas de las cosas que él dice son absolutamente válidas hoy.
–Yo podría hablar de mi propia experiencia. En el marco del seminario grupal en el que trabajamos estos temas, usamos, de alguna manera, el método socrático. O sea, de alguna manera estudiamos el método socrático, empleándolo. Discutimos de manera conjunta los trabajos y la bibliografía, yo aliento el intercambio interpersonal y resultan muy buenas producciones conjuntas. Por otra parte, me parece que como forma de abordar un problema, después de haber estado tantos años leyendo a Platón, es muy válida, porque nos permite no llegar a una respuesta, sino ir viendo diferentes puntos de vista.
–¿En qué medida Platón está entre nosotros? Yo soy matemático, y los matemáticos somos todos un poquito platónicos, aunque no lo queramos y no lo confesemos.
–El tema que yo he trabajado (la constitución psíquica del ser humano, la separación entre cuerpo y alma) parece que no estuviera presente. Pero cuando cualquier persona se pone a hablar, las tiene implícitamente presentes. Son categorías que se crearon con Platón, como muchísimas otras, y que siguen operando, aunque de una manera absolutamente intuitiva. Una de las imágenes, que es muy clara y que perduró a lo largo de toda la cultura, es el tema del alma con alas: el poder volar del alma como símbolo de la trascendencia del ser humano. Y después el tema del amor. Es un tema que se discutió mucho durante el siglo XX, porque entraría en pugna con el concepto de amor cristiano. Hay toda una cuestión de cómo conciliar la concepción platónica del deseo con el concepto del amor cristiano, que pareciera que se dan de patadas.
–A ver...
–El eros, para Platón, se define por la carencia, por la falta y por el deseo de suplir esa carencia constitutiva. La carencia más importante, para Platón, es la sabiduría. Este amor, en algunos ámbitos cristianos (fundamentalmente los protestantes), se veía mal, porque es un amor generoso, que se derrama sobre el ser humano desde Dios y que, a su vez, los seres humanos lo derraman sobre sus semejantes. Parecía que había una oposición entre el amor egoísta griego y el cristiano. Se trataron de hacer conciliaciones, pero yo creo que lo más importante del amor platónico (y que no está tan lejos de la generosidad del amor cristiano) es que esa carencia nos lleva a producir, a crear y a querer dejar nuestro trabajo para los otros (ya sea en forma de obras, de enseñanzas o de lo que sea). Como ve, la concepción común de lo que es el amor platónico no se adecua a lo que verdaderamente es el amor para Platón. La concepción común tiene una parte de verdad, pero en realidad es muchísimo más amplio. Yo siento siempre que es como si Platón estuviera dando vueltas por aquí, y cuando se rasga la superficie aparecen las categorías platónicas.
–Además de todo, Platón hace chistes...
–Sí, y eso es extraordinario para la transmisión del pensamiento filosófico. La manera de transmitir la filosofía es original no sólo por el diálogo, sino porque los personajes son seres humanos existentes, situados en un tiempo y un lugar... En El banquete, por ejemplo, en el momento más sublime y serio, cuando se está describiendo lo bello en sí, llega Alcibíades borracho: un incidente desestabilizador rompe la atmósfera deliberadamente. Esto tiene que ver con el modo en que Platón concibe la filosofía. Hay ahí toda una enseñanza sobre el modo en que tienen que transmitirse las cosas.
–¿Y el tema del cuerpo y el alma?
–Ahí hay algo interesante, porque se piensa que Platón es el primer dualista, el primero que propone que el cuerpo es algo separado del alma...
–Pero ahí Platón tiene una incidencia pitagórica grande, ¿no?
–Bueno, pero además no es ésa la concepción platónica. Contrariamente a lo que va a hacer Descartes, Platón no concibe al cuerpo y al alma como separados. El alma es el principio vivificante del cuerpo. La separación tiene más bien que ver con lograr que los fenómenos mentales se vayan organizando para poder realizar la tarea filosófica. Pero no hay un desprecio del cuerpo tan acentuado. Frente a esto que se ha destacado de Platón del desprecio de lo corporal, es necesario aclarar que en diálogos como el Fedro, por ejemplo, el cuerpo, si bien no es valorado en términos absolutos, cumple un papel muy importante. El deseo erótico se despierta justamente a través del deseo sexual y del enamoramiento que se siente físicamente. El cuerpo no es despreciable: es algo valioso, aunque no es un fin en sí mismo. Tiene que adquirir otro significado. Lo interesante es que la concepción del aparato psíquico que tiene Platón, si bien muy distinta a la de Freud, representa un primer intento importantísimo por entender al ser humano como constituido por el deseo, la agresividad, las pulsiones. La famosa tripartición del alma de la República es, en definitiva, una propuesta de justicia humana basada en el logro de un equilibrio armónico de las tres partes, de tal manera que la racionalidad pueda gobernar las corrientes impulsivas y apetitivas.
Por Leonardo Moledo
–Usted es especialista en Platón.
–Sí. El tema personal que me ha acompañado es el tema del amor platónico, que derivó en un estudio sobre la psicología platónica y, últimamente, en el tema del cuerpo. Después tengo un grupo más grande en el que nos preguntamos, fundamentalmente, en qué consiste el diálogo socrático y cómo funciona.
–¿Y en qué consiste y cómo funciona?
–Bueno, en eso estamos. A primera vista pareciera ser que lo que intenta Sócrates, como cualquier sofista, es contradecir a su interlocutor. Pero la contradicción a la que lo quiere conducir no es sobre cualquier tema, ni es simplemente para tomarle el pelo (aunque hay un poco de eso también), sino para desestabilizarlo en alguna cuestión fundamental de su existencia. Esa refutación le hace dar cuenta al interlocutor de que en realidad no sabe de aquello de lo que está convencido saber. Es un interrogatorio que está dirigido a cuestionar los principios que guían la vida del individuo y, al mismo tiempo, hacer emerger la posibilidad de que haya otros principios. Hay una definición muy famosa en el Gorgias, por ejemplo, que dice que “es mejor padecer injusticia que cometerla” (cosa que hace que Calicles se ría de Sócrates). Pero finalmente Calicles tiene que reconocer que se puede admitir ese nuevo principio, y eso modifica radicalmente la vida de la persona y su inserción en la vida comunitaria.
–¿Qué sentido se le puede encontrar hoy al estudio del método socrático? Yo creo que Platón es increíblemente actual, y que muchas de las cosas que él dice son absolutamente válidas hoy.
–Yo podría hablar de mi propia experiencia. En el marco del seminario grupal en el que trabajamos estos temas, usamos, de alguna manera, el método socrático. O sea, de alguna manera estudiamos el método socrático, empleándolo. Discutimos de manera conjunta los trabajos y la bibliografía, yo aliento el intercambio interpersonal y resultan muy buenas producciones conjuntas. Por otra parte, me parece que como forma de abordar un problema, después de haber estado tantos años leyendo a Platón, es muy válida, porque nos permite no llegar a una respuesta, sino ir viendo diferentes puntos de vista.
–¿En qué medida Platón está entre nosotros? Yo soy matemático, y los matemáticos somos todos un poquito platónicos, aunque no lo queramos y no lo confesemos.
–El tema que yo he trabajado (la constitución psíquica del ser humano, la separación entre cuerpo y alma) parece que no estuviera presente. Pero cuando cualquier persona se pone a hablar, las tiene implícitamente presentes. Son categorías que se crearon con Platón, como muchísimas otras, y que siguen operando, aunque de una manera absolutamente intuitiva. Una de las imágenes, que es muy clara y que perduró a lo largo de toda la cultura, es el tema del alma con alas: el poder volar del alma como símbolo de la trascendencia del ser humano. Y después el tema del amor. Es un tema que se discutió mucho durante el siglo XX, porque entraría en pugna con el concepto de amor cristiano. Hay toda una cuestión de cómo conciliar la concepción platónica del deseo con el concepto del amor cristiano, que pareciera que se dan de patadas.
–A ver...
–El eros, para Platón, se define por la carencia, por la falta y por el deseo de suplir esa carencia constitutiva. La carencia más importante, para Platón, es la sabiduría. Este amor, en algunos ámbitos cristianos (fundamentalmente los protestantes), se veía mal, porque es un amor generoso, que se derrama sobre el ser humano desde Dios y que, a su vez, los seres humanos lo derraman sobre sus semejantes. Parecía que había una oposición entre el amor egoísta griego y el cristiano. Se trataron de hacer conciliaciones, pero yo creo que lo más importante del amor platónico (y que no está tan lejos de la generosidad del amor cristiano) es que esa carencia nos lleva a producir, a crear y a querer dejar nuestro trabajo para los otros (ya sea en forma de obras, de enseñanzas o de lo que sea). Como ve, la concepción común de lo que es el amor platónico no se adecua a lo que verdaderamente es el amor para Platón. La concepción común tiene una parte de verdad, pero en realidad es muchísimo más amplio. Yo siento siempre que es como si Platón estuviera dando vueltas por aquí, y cuando se rasga la superficie aparecen las categorías platónicas.
–Además de todo, Platón hace chistes...
–Sí, y eso es extraordinario para la transmisión del pensamiento filosófico. La manera de transmitir la filosofía es original no sólo por el diálogo, sino porque los personajes son seres humanos existentes, situados en un tiempo y un lugar... En El banquete, por ejemplo, en el momento más sublime y serio, cuando se está describiendo lo bello en sí, llega Alcibíades borracho: un incidente desestabilizador rompe la atmósfera deliberadamente. Esto tiene que ver con el modo en que Platón concibe la filosofía. Hay ahí toda una enseñanza sobre el modo en que tienen que transmitirse las cosas.
–¿Y el tema del cuerpo y el alma?
–Ahí hay algo interesante, porque se piensa que Platón es el primer dualista, el primero que propone que el cuerpo es algo separado del alma...
–Pero ahí Platón tiene una incidencia pitagórica grande, ¿no?
–Bueno, pero además no es ésa la concepción platónica. Contrariamente a lo que va a hacer Descartes, Platón no concibe al cuerpo y al alma como separados. El alma es el principio vivificante del cuerpo. La separación tiene más bien que ver con lograr que los fenómenos mentales se vayan organizando para poder realizar la tarea filosófica. Pero no hay un desprecio del cuerpo tan acentuado. Frente a esto que se ha destacado de Platón del desprecio de lo corporal, es necesario aclarar que en diálogos como el Fedro, por ejemplo, el cuerpo, si bien no es valorado en términos absolutos, cumple un papel muy importante. El deseo erótico se despierta justamente a través del deseo sexual y del enamoramiento que se siente físicamente. El cuerpo no es despreciable: es algo valioso, aunque no es un fin en sí mismo. Tiene que adquirir otro significado. Lo interesante es que la concepción del aparato psíquico que tiene Platón, si bien muy distinta a la de Freud, representa un primer intento importantísimo por entender al ser humano como constituido por el deseo, la agresividad, las pulsiones. La famosa tripartición del alma de la República es, en definitiva, una propuesta de justicia humana basada en el logro de un equilibrio armónico de las tres partes, de tal manera que la racionalidad pueda gobernar las corrientes impulsivas y apetitivas.
Psicoanálisis:Adultos adolescentes
La licenciada Silvia Russo, colega y amiga, me ha hecho llegar algunas de sus ideas y planteos respecto de la teoría y de la clínica psicoanalítica, tanto con adultos como con adolescentes. Aquí pongo dicho material a disposición.
El proceso de la adolescencia es un pasaje necesario para la asunción como sujeto. El tránsito por la misma, resignifica el momento inicial de dependencia al nacer y en la crianza, y retornan en su acontecer, particularidades de la constitución subjetiva de orden inicial. La singularidad del niño y las respuestas que sus padres han podido otorgar son parte de la base emocional que se recrea en este momento evolutivo. Es decir, que la resolución o no de esos encuentros primarios reaparecen; y serán de relieve las problemáticas suscitadas en ese entonces, así como la estrategia de respuesta que el adulto brindó a la demanda del bebé.
El sentimiento a veces escuchado por parte del adulto al definir a su hijo adolescente, es el desconocimiento de ese ser que, novedosamente, crea un proyecto identificatorio en divergencia con lo que de él se espera. Se suma la dificultad de aceptación de la diferencia, el dolor de la desidealización, los avatares dinámicos vinculares no madurados.
Es básico que el adulto tenga su propia falta asumida, de lo contrario no hay sostén para la matanza simbólica que opera en el inconciente del hijo, y le permitirá acceder a Ser.
Winnicott trabaja estos dilemas en el capítulo 11 de Realidad y Juego, explicando que el crecimiento es un entrelazamiento complejo con el ambiente facilitador.
En la fantasía del primer crecimiento habrá "contenido de muerte", en la adolescencia será de "asesinato". La llegada a adulto es sobre "el cadáver del adulto".
El problema desde mi perspectiva, es que ante la inmadurez del adulto, este proceso, podríamos decir, vira su eje de la preponderancia del adolescente como debería, volviendo protagonista al adulto que sin madurez, no asume la deuda tardía de su propio proceso.
"No sabés pensar", decía un padre que no coincidía con el modo de hacerlo de su hijo, inhabilitándolo. "Hay una sola verdad, es como yo digo. Ya lo viví.", decía otro padre sin admitir las hipótesis de vida que su hija había podido construir. En la fantasía inconciente, estas son cuestiones de vida o muerte. Y este adulto no permite ser asesinado.
La matanza en tal caso se dará al revés. No se da vida al proyecto yoico del hijo, por lo tanto se asesina la asunción subjetiva.
Las figuras paternas deberán hacerse cargo de la responsabilidad de su función. Si aún no han madurado su propia conflictiva, la tarea de acompañamiento se interrumpe por la demanda equivocada de comprensión y pronta respuesta al planteo ineficaz de sus ideales no satisfechos.
Son adultos aún no adultizados, adolescentes en paridad y espejo con el desarrollo de su hijo. Los actings y actuaciones se precipitan como pedido de simbolización no sancionada anteriormente.
Crecer lleva tiempo; en el espacio potencial sabemos que el tiempo es una construcción interna, conectada con la apercepción creativa. La creación como alimento psíquico motoriza la salida nueva y singular ante este problema.
La disponibilidad del adulto a atravesar su propia castración oficia de sostén, es un punto de inflexión, allí donde el hijo es convocado por su propia maduración.
Lic. Silvia Russo
El proceso de la adolescencia es un pasaje necesario para la asunción como sujeto. El tránsito por la misma, resignifica el momento inicial de dependencia al nacer y en la crianza, y retornan en su acontecer, particularidades de la constitución subjetiva de orden inicial. La singularidad del niño y las respuestas que sus padres han podido otorgar son parte de la base emocional que se recrea en este momento evolutivo. Es decir, que la resolución o no de esos encuentros primarios reaparecen; y serán de relieve las problemáticas suscitadas en ese entonces, así como la estrategia de respuesta que el adulto brindó a la demanda del bebé.
El sentimiento a veces escuchado por parte del adulto al definir a su hijo adolescente, es el desconocimiento de ese ser que, novedosamente, crea un proyecto identificatorio en divergencia con lo que de él se espera. Se suma la dificultad de aceptación de la diferencia, el dolor de la desidealización, los avatares dinámicos vinculares no madurados.
Es básico que el adulto tenga su propia falta asumida, de lo contrario no hay sostén para la matanza simbólica que opera en el inconciente del hijo, y le permitirá acceder a Ser.
Winnicott trabaja estos dilemas en el capítulo 11 de Realidad y Juego, explicando que el crecimiento es un entrelazamiento complejo con el ambiente facilitador.
En la fantasía del primer crecimiento habrá "contenido de muerte", en la adolescencia será de "asesinato". La llegada a adulto es sobre "el cadáver del adulto".
El problema desde mi perspectiva, es que ante la inmadurez del adulto, este proceso, podríamos decir, vira su eje de la preponderancia del adolescente como debería, volviendo protagonista al adulto que sin madurez, no asume la deuda tardía de su propio proceso.
"No sabés pensar", decía un padre que no coincidía con el modo de hacerlo de su hijo, inhabilitándolo. "Hay una sola verdad, es como yo digo. Ya lo viví.", decía otro padre sin admitir las hipótesis de vida que su hija había podido construir. En la fantasía inconciente, estas son cuestiones de vida o muerte. Y este adulto no permite ser asesinado.
La matanza en tal caso se dará al revés. No se da vida al proyecto yoico del hijo, por lo tanto se asesina la asunción subjetiva.
Las figuras paternas deberán hacerse cargo de la responsabilidad de su función. Si aún no han madurado su propia conflictiva, la tarea de acompañamiento se interrumpe por la demanda equivocada de comprensión y pronta respuesta al planteo ineficaz de sus ideales no satisfechos.
Son adultos aún no adultizados, adolescentes en paridad y espejo con el desarrollo de su hijo. Los actings y actuaciones se precipitan como pedido de simbolización no sancionada anteriormente.
Crecer lleva tiempo; en el espacio potencial sabemos que el tiempo es una construcción interna, conectada con la apercepción creativa. La creación como alimento psíquico motoriza la salida nueva y singular ante este problema.
La disponibilidad del adulto a atravesar su propia castración oficia de sostén, es un punto de inflexión, allí donde el hijo es convocado por su propia maduración.
Lic. Silvia Russo
domingo, 10 de abril de 2011
Cine y psicoanálisis: Una película y una referencia clínica
El laberinto del fauno, y el caso Ofelia
Esta película oferta una doble lectura. Se trata de la vida de Ofelia de 13 años, y su mundo que es aquel que le da su madre, con una particularidad que es su creencia en un mundo de hadas. El contexto socioplítico de esta historia es Un lugar de España, luego de la guerra civil, donde conviven el dramatismo de una dictadura y la lucha revolucionaria. Tanto la vida de Ofelia como el contexto político del terrorismo de estado, están calibrados por la lucha contra cierto destino.
Las escenas que filma el director por medio de los colores fríos o calidos permiten captar el clima dramático o de deseo. La figura de la madre, resulta comparable a la España contada por Del Toro. Madre e hija forman una familia con un militar que solo sabe odiar, y anticipan la tragedia. A su vez, la situación de la niña se hace eco de la de los revolucionarios, en tanto es sometida por el fauno a pruebas que ponen en juego vida. En muchos momentos del film, quedan en paralelo la situación de los revolucionarios y el desafío que Ofelia asume enfrentar. En la película, se ve claramente la relación de una niña con la versión del mundo que le fue dada por sus otros.
Este tema está vinculado a las dificultades de la clínica psicoanalítica con niños. Fundamentalmente porque es una clínica que exige la presencia del texto de los padres para poder avanzar. Seguramente, si pongo el centro en el modo de relación madre hija, se me dirá que no es específico del trabajo con niños, en punto es así. Pero con los adultos no es condición la presencia de sus Otros, para dar lugar al análisis y como decía en la clínica con niños si. Este es mi punto de partida, y esta película da lugar a pensar algunos alcances de esa relación en presencia. Considero necesario aclarar que el punto de vista que comienzo a desarrollar, es subjetivo, por la tanto existen infinidad de lecturas de la película y el psicoanálsis infantil. Esta aclaración es para evitar que se mal entienda el modo de pensar la teoría, es solamente como yo la entendí. Y siendo que el psicoanálisis se autoriza en su práctica, esto habilita mi versión.
La visión del mundo que la madre no cede, pasa del drama de la desdicha permanente a la tragedia que introduce su destino.
En esta obra lo maravilloso es la construcción de la subjetividad de cada personaje, muy creíble y que revela ciertos demonios que atormentan a las personas y los modos de convivir con ellos -por ejemplo las vidas como la del capitán, del médico, etc.-. Cuentan los actores sobre todo las mujeres, y además el director que para generar el clima del mundo infantil, indicó que lean literatura infantil. Evidentemente la mirada de la niña es el punto principal, de hecho no preocupó tanto la escenificación de lo político. Relata además Del Toro que la dificultad fue en conseguir a una niña que pudiera con ese papel. Evidentemente para este director lo infantil, es el centro de gravedad de la historia. Cuestión que habilita mejor el encuentro entre el psicoanálisis de niños y “El Laberinto del Fauno”.
Como dije en las líneas anteriores, la dimensión política es un punto claro e intenso, no hay forma de tomar distancia de ello durante la película. Pero a mí me gustó más el modo de pensar la niñez, la maternidad, y la feminidad, cruzadas inevitablemente por los ideales sin duda vinculados a lo político. Desde este corte es el abordaje que voy a intentar.
El tema que considero clave es la perspectiva de la niñez y la preadolescencia puestas en escena por medio del personaje de Ofelia. Hay dos modos de verlo, desde Ofelia hacia los adultos, o a la inversa. En estos adultos hay un punto común, la ven valiente, desobediente, desafiante, y decidida, lo cual la acerca más a otro adulto que una niña de trece años. Inclusive el encuentro con la ama de llaves, esta gobernado por una simetría, un secreto que les puede costar la vida.
En la relación con su mamá es viable identificar un problema: el rechazo de los signos de la niñez, por parte de los adultos –como ya situé-, la madre en primer lugar. Por tratarse de una película y no de un psicoanálisis, entiendo que la cuestión que propongo, estas dificultades para entender la niñez, no es un problema del psicoanálisis únicamente. De hecho aquí es tema de una película, y está muy bien trabajado. Ahora es una cuestión frecuente en la clínica psicoanalítica con niños. En general las consultas ligadas a problemas adaptativos o madurativos, están muchas veces bajo este signo, de un niño que se porta como tal. Si esto es aceptado la división subjetiva quedaría del lado de los padres. No es lo que pasa entre esta madre y esta hija. Justamente en la película, el asunto está tensado en la dificultad que tiene la madre, para ver en su hija la niñez, expresada subjetivamente en su interés por el mundo de hadas conjuntamente con la desobediencia; y del lado de Ofelia, lo trágico de ver a una madre que no puede con su vida y solo transmite eso. Esta madre va del drama a un destino trágico, allí cifra su mensaje.
En la película, Del Toro, entonces se revela una niñez no comprendida por los adultos, que estos intentan sofocar de todo dato que la evidencie, fundamentalmente exigiendo obediencia y adaptación, como señalé previamente. El mundo de hadas de Ofelia, refleja su condición infantil, su intento de creer en la omnipotencia del Otro.
Forzando un poco las cosas, podríamos imaginar que la “desobediencia de Ofelia”, causara la consulta de la mamá con un analista de niños. El envés de esta escena sería una madre mártir, sin un deseo claro para su hija. Quiere que le haga caso, que le diga papá al capitán, y que se ocupe del hermanito por nacer. Podríamos decir que no ve más allá de sus narices, ni siquiera que su hija, es la hija y que además tiene trece años.
En estos tiempos Ofelia resultaría traída a la consulta, por no hacer caso, cierto déficit de atención, y conductas de una niña de menos edad.
En suma El Laberinto del fauno, toca un asunto en dos generaciones presentes, que podemos referir a una cuestión de estructura, pero tratada en singularidad.
Planteo del problema: se trata de un problema adaptativo, en tanto un niño no se adecua a lo que se le pide que haga, o no cumple con lo que se espera de él. Tanto por parte de los padres de la escuela, de la psicología evolutiva, etc. Esto puede encontrarse a la entrada de una consulta, poniendo el acento en lo deficitario del niño.
Tanto en esta película como en un análisis este elemento deficitario, concentra el problema en juego. Ningún espectador leería en la película a como Ofelia una preadolescente con problemas de conducta o de falta de atención. La película facilita entrar a una información como sucede en un análisis. Es decir habilitar diferentes puntos de vista de una misma cuestión.
Creo que el problema teórico en juego, implica pensar al niño en relación al Otro. Como sujeto, con su centro gravitatorio, en el discurso del Otro. Pensemos al Otro no solo cubriendo el campo de la necesidad, sino también como el que puede dar o no amor.
Una clave con la que voy a entrar sobre la vida de Ofelia, es le Demanda de la madre que privilegia una posición sacrificial, opacando su condición deseante. Se observa en esa madre una apuesta a que las cosas sigan el curso que ella calcula, a rearmar una familia, que la hija le diga papá el capitán, etc.
Para pensar en la relación madre hija, propongo ir un texto de Lacan, “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo”. El sujeto del inconciente freudiano, tiene algunas características, está en relación a un saber que desconoce, es efecto del significante, y se aloja en los cortes de la cadena significante o en las zonas de borde del cuerpo. Los significantes que lo determinan –batería de significantes- provienen del campo del Otro, es en el discurso del Otro donde es emitido su propio mensaje. Entonces, tengamos presente que el Otro de Ofelia es la madre. En la película el vínculo entre ambas, parece dual. Está claro que ningún hombre, entró en vida de esa mujer más que para tener hijos, es solamente en el reino del padre donde esa mujer es esposa y madre. El capitán con toda su maldad y poder no es ni deseado ni querido por su nueva esposa, ella solo le dará un hijo. Por lo tanto para Ofelia es un rival, y se odian. Quizás solo el fauno logre darle un valor a la niña mas allá de la madre, de hecho es quien representa a un padre que la espera. Igualmente le pone condiciones terribles a la protagonista para volver a recibirla en su reino. Volviendo a fantasear, imaginemos a un padre fallecido, y la hija de ambos, viviendo con una madre como esta. Esta señora va a ocupar el lugar de la demanda, dejando claro además que su destino es inalterable. Esta niña sin padre, tiene la amenaza constante de perder a su madre, imaginen una paciente de trece años así. Ella es convocada a ser princesa en el universo de sus padres. Si pensamos el texto inicial y el final de la película relatado mediante una voz en off, se puede volver sobre la explicación de Jacques Lacan en “Subversión del sujeto y dialética del deseo” cuando ejemplifica el mensaje cifrado en términos de un codicilo. Un mensaje tatuado en la nuca de un mensajero, que va costarle la vida, y no lo sabe.
AlejandroErcoli
Esta película oferta una doble lectura. Se trata de la vida de Ofelia de 13 años, y su mundo que es aquel que le da su madre, con una particularidad que es su creencia en un mundo de hadas. El contexto socioplítico de esta historia es Un lugar de España, luego de la guerra civil, donde conviven el dramatismo de una dictadura y la lucha revolucionaria. Tanto la vida de Ofelia como el contexto político del terrorismo de estado, están calibrados por la lucha contra cierto destino.
Las escenas que filma el director por medio de los colores fríos o calidos permiten captar el clima dramático o de deseo. La figura de la madre, resulta comparable a la España contada por Del Toro. Madre e hija forman una familia con un militar que solo sabe odiar, y anticipan la tragedia. A su vez, la situación de la niña se hace eco de la de los revolucionarios, en tanto es sometida por el fauno a pruebas que ponen en juego vida. En muchos momentos del film, quedan en paralelo la situación de los revolucionarios y el desafío que Ofelia asume enfrentar. En la película, se ve claramente la relación de una niña con la versión del mundo que le fue dada por sus otros.
Este tema está vinculado a las dificultades de la clínica psicoanalítica con niños. Fundamentalmente porque es una clínica que exige la presencia del texto de los padres para poder avanzar. Seguramente, si pongo el centro en el modo de relación madre hija, se me dirá que no es específico del trabajo con niños, en punto es así. Pero con los adultos no es condición la presencia de sus Otros, para dar lugar al análisis y como decía en la clínica con niños si. Este es mi punto de partida, y esta película da lugar a pensar algunos alcances de esa relación en presencia. Considero necesario aclarar que el punto de vista que comienzo a desarrollar, es subjetivo, por la tanto existen infinidad de lecturas de la película y el psicoanálsis infantil. Esta aclaración es para evitar que se mal entienda el modo de pensar la teoría, es solamente como yo la entendí. Y siendo que el psicoanálisis se autoriza en su práctica, esto habilita mi versión.
La visión del mundo que la madre no cede, pasa del drama de la desdicha permanente a la tragedia que introduce su destino.
En esta obra lo maravilloso es la construcción de la subjetividad de cada personaje, muy creíble y que revela ciertos demonios que atormentan a las personas y los modos de convivir con ellos -por ejemplo las vidas como la del capitán, del médico, etc.-. Cuentan los actores sobre todo las mujeres, y además el director que para generar el clima del mundo infantil, indicó que lean literatura infantil. Evidentemente la mirada de la niña es el punto principal, de hecho no preocupó tanto la escenificación de lo político. Relata además Del Toro que la dificultad fue en conseguir a una niña que pudiera con ese papel. Evidentemente para este director lo infantil, es el centro de gravedad de la historia. Cuestión que habilita mejor el encuentro entre el psicoanálisis de niños y “El Laberinto del Fauno”.
Como dije en las líneas anteriores, la dimensión política es un punto claro e intenso, no hay forma de tomar distancia de ello durante la película. Pero a mí me gustó más el modo de pensar la niñez, la maternidad, y la feminidad, cruzadas inevitablemente por los ideales sin duda vinculados a lo político. Desde este corte es el abordaje que voy a intentar.
El tema que considero clave es la perspectiva de la niñez y la preadolescencia puestas en escena por medio del personaje de Ofelia. Hay dos modos de verlo, desde Ofelia hacia los adultos, o a la inversa. En estos adultos hay un punto común, la ven valiente, desobediente, desafiante, y decidida, lo cual la acerca más a otro adulto que una niña de trece años. Inclusive el encuentro con la ama de llaves, esta gobernado por una simetría, un secreto que les puede costar la vida.
En la relación con su mamá es viable identificar un problema: el rechazo de los signos de la niñez, por parte de los adultos –como ya situé-, la madre en primer lugar. Por tratarse de una película y no de un psicoanálisis, entiendo que la cuestión que propongo, estas dificultades para entender la niñez, no es un problema del psicoanálisis únicamente. De hecho aquí es tema de una película, y está muy bien trabajado. Ahora es una cuestión frecuente en la clínica psicoanalítica con niños. En general las consultas ligadas a problemas adaptativos o madurativos, están muchas veces bajo este signo, de un niño que se porta como tal. Si esto es aceptado la división subjetiva quedaría del lado de los padres. No es lo que pasa entre esta madre y esta hija. Justamente en la película, el asunto está tensado en la dificultad que tiene la madre, para ver en su hija la niñez, expresada subjetivamente en su interés por el mundo de hadas conjuntamente con la desobediencia; y del lado de Ofelia, lo trágico de ver a una madre que no puede con su vida y solo transmite eso. Esta madre va del drama a un destino trágico, allí cifra su mensaje.
En la película, Del Toro, entonces se revela una niñez no comprendida por los adultos, que estos intentan sofocar de todo dato que la evidencie, fundamentalmente exigiendo obediencia y adaptación, como señalé previamente. El mundo de hadas de Ofelia, refleja su condición infantil, su intento de creer en la omnipotencia del Otro.
Forzando un poco las cosas, podríamos imaginar que la “desobediencia de Ofelia”, causara la consulta de la mamá con un analista de niños. El envés de esta escena sería una madre mártir, sin un deseo claro para su hija. Quiere que le haga caso, que le diga papá al capitán, y que se ocupe del hermanito por nacer. Podríamos decir que no ve más allá de sus narices, ni siquiera que su hija, es la hija y que además tiene trece años.
En estos tiempos Ofelia resultaría traída a la consulta, por no hacer caso, cierto déficit de atención, y conductas de una niña de menos edad.
En suma El Laberinto del fauno, toca un asunto en dos generaciones presentes, que podemos referir a una cuestión de estructura, pero tratada en singularidad.
Planteo del problema: se trata de un problema adaptativo, en tanto un niño no se adecua a lo que se le pide que haga, o no cumple con lo que se espera de él. Tanto por parte de los padres de la escuela, de la psicología evolutiva, etc. Esto puede encontrarse a la entrada de una consulta, poniendo el acento en lo deficitario del niño.
Tanto en esta película como en un análisis este elemento deficitario, concentra el problema en juego. Ningún espectador leería en la película a como Ofelia una preadolescente con problemas de conducta o de falta de atención. La película facilita entrar a una información como sucede en un análisis. Es decir habilitar diferentes puntos de vista de una misma cuestión.
Creo que el problema teórico en juego, implica pensar al niño en relación al Otro. Como sujeto, con su centro gravitatorio, en el discurso del Otro. Pensemos al Otro no solo cubriendo el campo de la necesidad, sino también como el que puede dar o no amor.
Una clave con la que voy a entrar sobre la vida de Ofelia, es le Demanda de la madre que privilegia una posición sacrificial, opacando su condición deseante. Se observa en esa madre una apuesta a que las cosas sigan el curso que ella calcula, a rearmar una familia, que la hija le diga papá el capitán, etc.
Para pensar en la relación madre hija, propongo ir un texto de Lacan, “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo”. El sujeto del inconciente freudiano, tiene algunas características, está en relación a un saber que desconoce, es efecto del significante, y se aloja en los cortes de la cadena significante o en las zonas de borde del cuerpo. Los significantes que lo determinan –batería de significantes- provienen del campo del Otro, es en el discurso del Otro donde es emitido su propio mensaje. Entonces, tengamos presente que el Otro de Ofelia es la madre. En la película el vínculo entre ambas, parece dual. Está claro que ningún hombre, entró en vida de esa mujer más que para tener hijos, es solamente en el reino del padre donde esa mujer es esposa y madre. El capitán con toda su maldad y poder no es ni deseado ni querido por su nueva esposa, ella solo le dará un hijo. Por lo tanto para Ofelia es un rival, y se odian. Quizás solo el fauno logre darle un valor a la niña mas allá de la madre, de hecho es quien representa a un padre que la espera. Igualmente le pone condiciones terribles a la protagonista para volver a recibirla en su reino. Volviendo a fantasear, imaginemos a un padre fallecido, y la hija de ambos, viviendo con una madre como esta. Esta señora va a ocupar el lugar de la demanda, dejando claro además que su destino es inalterable. Esta niña sin padre, tiene la amenaza constante de perder a su madre, imaginen una paciente de trece años así. Ella es convocada a ser princesa en el universo de sus padres. Si pensamos el texto inicial y el final de la película relatado mediante una voz en off, se puede volver sobre la explicación de Jacques Lacan en “Subversión del sujeto y dialética del deseo” cuando ejemplifica el mensaje cifrado en términos de un codicilo. Un mensaje tatuado en la nuca de un mensajero, que va costarle la vida, y no lo sabe.
AlejandroErcoli
Psicoanálisis: Trama de una enseñanza inacabable
Por Guy Le Gaufey*
La tan larga obra de Lacan se hace cada vez más opaca en la medida en que sus hallazgos parecen sumarse sin fin. Cada comentario viene a espesar la trama de una enseñanza ya rica en conceptos nuevos, neologismos, digresiones, matemas, grafos o diseños. Al mismo tiempo, lo que hubiera podido jugar en tantas intuiciones suyas, se pierde en las vaguedades de una historia epistémico que envejece y que se va alejando hoy más rápido que nunca.
Propongo que, a propósito del tema del sujeto -verdadero leitmotiv en esta enseñanza , nos arriesguemos a buscar algunas de las preguntas que llevaron a Lacan a inventar su "nuevo sujeto", este sujeto "representado por un significante para otro significante". Esta fórmula se recita desde hace casi cincuenta años en los diversos medios lacanianos, hasta el punto de haber perdido todo sentido: de hecho, cada uno tendría que entenderla a modo de verdad básica de la que no se puede dudar ni un instante.
Para Lacan en aquella época, contrariamente a sus alumnos por venir, nada era tan obvio. Entre los significantes, ningún "espacio" existía que pudiera albergar a un sujeto. Fue necesario forjar sobre este punto una coherencia nueva, debatiéndose entre lo que le venía de la tradición filosófica francesa, muy rica en ese debate a propósito del sujeto (Cavaillés, Canguilhem, Merleau Ponty, Koyré, Sastre), y una evolución del freudismo que lo reducía cada vez más a una psicología. Tomando en cuenta esta doble presión (y algunos otros puntos tanto epistemológicos como clínicos), podremos tal vez encontrar de nuevo el sentido de ese hallazgo que fue el sujeto tachado de Lacan.
Habrá primero que recorrer el corto trayecto iniciado por Lacan en mayo 1959 en El deseo y su interpretación, el cual desembocó, dos años más tarde, al inicio del seminario La identificación, en su definición canónica del sujeto tachado.
*Psicoanalista francés de la Ecole Lacanienne de Psychanalyse. Fundamentos del Seminario que dictará en Buenos Aires sobre Lacan per via di levare (El sujeto en tela de juicio).
Fuente: Página 12 Jueves, 9 de julio de 2009
La tan larga obra de Lacan se hace cada vez más opaca en la medida en que sus hallazgos parecen sumarse sin fin. Cada comentario viene a espesar la trama de una enseñanza ya rica en conceptos nuevos, neologismos, digresiones, matemas, grafos o diseños. Al mismo tiempo, lo que hubiera podido jugar en tantas intuiciones suyas, se pierde en las vaguedades de una historia epistémico que envejece y que se va alejando hoy más rápido que nunca.
Propongo que, a propósito del tema del sujeto -verdadero leitmotiv en esta enseñanza , nos arriesguemos a buscar algunas de las preguntas que llevaron a Lacan a inventar su "nuevo sujeto", este sujeto "representado por un significante para otro significante". Esta fórmula se recita desde hace casi cincuenta años en los diversos medios lacanianos, hasta el punto de haber perdido todo sentido: de hecho, cada uno tendría que entenderla a modo de verdad básica de la que no se puede dudar ni un instante.
Para Lacan en aquella época, contrariamente a sus alumnos por venir, nada era tan obvio. Entre los significantes, ningún "espacio" existía que pudiera albergar a un sujeto. Fue necesario forjar sobre este punto una coherencia nueva, debatiéndose entre lo que le venía de la tradición filosófica francesa, muy rica en ese debate a propósito del sujeto (Cavaillés, Canguilhem, Merleau Ponty, Koyré, Sastre), y una evolución del freudismo que lo reducía cada vez más a una psicología. Tomando en cuenta esta doble presión (y algunos otros puntos tanto epistemológicos como clínicos), podremos tal vez encontrar de nuevo el sentido de ese hallazgo que fue el sujeto tachado de Lacan.
Habrá primero que recorrer el corto trayecto iniciado por Lacan en mayo 1959 en El deseo y su interpretación, el cual desembocó, dos años más tarde, al inicio del seminario La identificación, en su definición canónica del sujeto tachado.
*Psicoanalista francés de la Ecole Lacanienne de Psychanalyse. Fundamentos del Seminario que dictará en Buenos Aires sobre Lacan per via di levare (El sujeto en tela de juicio).
Fuente: Página 12 Jueves, 9 de julio de 2009
sábado, 9 de abril de 2011
Literarias: Panorama nocturno
"Habíamos llegado a ese punto profundo de la conversa que me gusta, y de pronto una idea conjunta se hizo parte de nuestras inquietudes. Un conocido, enfermo de gravedad había hecho en poco tiempo aquellos pasos de vida para los cuales uno cree a veces que hay que planificar años, y pensar, y esperar.¿Poder hacer lo que nos gusta, apasionadamente, con vehemencia insospechada e incalculable para el devenir cotidano... era real patrimonio de otros enfrentados con la inmediatez de la muerte?Dormimos luego y mi sueño interrumpido por un desvelo de ensueño, en un metalenguaje fantástico, imaginó que tenía en tal encrucijada una posible oportuna respuesta en la cara. ¿Era capaz de afrontarla?.
Caminé la casa, que en penumbra, escenificaba perfecto la desventaja semioscura de mi planteo.¿Había que rozar la muerte para quitarse los prejuicios de vivir la vida sin cálculos tan serios?Jugué en mi fantasía a hacer aquello incorrecto, inmediato, ajeno a lo pautado, desbaratado de verdades garantidas.
Investigué con alma aventurera mi sentir y los proyectos que querría hacer si no hubiera tiempo ni chance de negociarlo.Suspiré aliviada... en el horizonte, sólo la libertad de elegir.Nada de objeciones, ni juicios sucios, ni revisiones eternas. No más estúpidas elucubraciones...Liviana, desatada de pesares y nubes oscuras; intenté por un rato olvidar lo que el amanecer susurró a mi oído... que la muerte siempre está cerca.Que la única diferencia entre unos y otros es la organización del aviso. Que si quiero, están ahí todos mis sueños. VIVOS.Volví a la cama y dormías. Pacífico. Me entregué al placer del abrazo, y empecé por vivenciar uno de mis deseos más inmediatos."
L´Orange
Caminé la casa, que en penumbra, escenificaba perfecto la desventaja semioscura de mi planteo.¿Había que rozar la muerte para quitarse los prejuicios de vivir la vida sin cálculos tan serios?Jugué en mi fantasía a hacer aquello incorrecto, inmediato, ajeno a lo pautado, desbaratado de verdades garantidas.
Investigué con alma aventurera mi sentir y los proyectos que querría hacer si no hubiera tiempo ni chance de negociarlo.Suspiré aliviada... en el horizonte, sólo la libertad de elegir.Nada de objeciones, ni juicios sucios, ni revisiones eternas. No más estúpidas elucubraciones...Liviana, desatada de pesares y nubes oscuras; intenté por un rato olvidar lo que el amanecer susurró a mi oído... que la muerte siempre está cerca.Que la única diferencia entre unos y otros es la organización del aviso. Que si quiero, están ahí todos mis sueños. VIVOS.Volví a la cama y dormías. Pacífico. Me entregué al placer del abrazo, y empecé por vivenciar uno de mis deseos más inmediatos."
L´Orange
lunes, 4 de abril de 2011
Psicoanálisis: Grupo de estudio sobre al amor y la transferencia a partir de la teoría de Jacques Lacan.
Este año, voy a continuar con el amor y la transferencia como propuesta. La intención es revisar a partir del Seminario Libro 8 “La transferencia” de Jacques Lacan, algunas formas de pensar el amor como concepto de la clínica psicoanalítca.
Se trata de realizar un breve recorrido para delimitar la importancia del amor como un concepto y su valor clínico, considerando además otros autores provenientes de la filosofía.
En lo específico de la teoría de Jacques Lacan el texto referencia para esta propuesta, es el Seminario 8, en particular la primera parte denominada “El resorte del amor”. Para abordar esas clases, resultará necesario visitar el texto de Platón “El Banquete”, dado que es la piedra angular de formulación de la teoría del amor para Lacan.
“El Banquete” entonces, va a operar para nosotros como el pivote desde el cual trabajar distintos a abordajes del amor y del sexo. Y siguiendo al rastro que va dejando Lacan en el Seminario 8, investigaremos -parcialmente- algunas concepciones de los filósofos griegos, que resultarán valiosas para entrar en la primera parte del seminario, llamada “El resorte del amor”.
Dentro de la bibliografía necesaria para este recorrido tenemos: El Seminario libro 8, La Transferencia, de Jacques Lacan; El Banquete de Platón; El Banquete de Patón. El Eros, El Vino, Los Discursos de Enrique Marí; La Naturaleza del Amor de Irvin Singer. En la medida y los tiempos de trabajo del grupo especificaré capítulos y párrafos.
En cuanto a la dinámica de trabajo, si bien partimos de una columna vertebral dada por el tema y los textos seleccionados previamente, no es condición para participar haber leído el material con anterioridad, los encuentros no parten de una exigencia de lectura.
La finalidad del trabajo en grupo, tiene que ver con facilitar la comprensión teórica y el alcance clínico de algunos conceptos. Queda en cada quien decidir en que momento leer el material propuesto. Considero necesario aclarar que, las interpretaciones que surjan tanto de El Seminario de J. Lacan, como de los otros autores, constituyen solo una versión posible. La clave no está establecer un modo absoluto de leer a los autores propuestos, sino en generar la posibilidad para cada participante, de poder armarse de elementos que le faciliten la lectura y el abordaje del tema.
Horarios: Martes 19:30 hs. Quincenal.
Primera reunión martes 19 de abril.
Para inscribirse: por correo electrónico a la dirección haercoli@hotmail.com
o halejandroercoli@gmail.com.ar
por teléfono al (221) 4708136 o (15) 4400018 si envían mensaje de texto por favor firmarlo.
Valor: 100 pesos por mes por participante.
Nota: en cuanto a la duración en el año se ajustará con el grupo, pero no será menor a ocho encuentros-.
Alejandro Ercoli
Se trata de realizar un breve recorrido para delimitar la importancia del amor como un concepto y su valor clínico, considerando además otros autores provenientes de la filosofía.
En lo específico de la teoría de Jacques Lacan el texto referencia para esta propuesta, es el Seminario 8, en particular la primera parte denominada “El resorte del amor”. Para abordar esas clases, resultará necesario visitar el texto de Platón “El Banquete”, dado que es la piedra angular de formulación de la teoría del amor para Lacan.
“El Banquete” entonces, va a operar para nosotros como el pivote desde el cual trabajar distintos a abordajes del amor y del sexo. Y siguiendo al rastro que va dejando Lacan en el Seminario 8, investigaremos -parcialmente- algunas concepciones de los filósofos griegos, que resultarán valiosas para entrar en la primera parte del seminario, llamada “El resorte del amor”.
Dentro de la bibliografía necesaria para este recorrido tenemos: El Seminario libro 8, La Transferencia, de Jacques Lacan; El Banquete de Platón; El Banquete de Patón. El Eros, El Vino, Los Discursos de Enrique Marí; La Naturaleza del Amor de Irvin Singer. En la medida y los tiempos de trabajo del grupo especificaré capítulos y párrafos.
En cuanto a la dinámica de trabajo, si bien partimos de una columna vertebral dada por el tema y los textos seleccionados previamente, no es condición para participar haber leído el material con anterioridad, los encuentros no parten de una exigencia de lectura.
La finalidad del trabajo en grupo, tiene que ver con facilitar la comprensión teórica y el alcance clínico de algunos conceptos. Queda en cada quien decidir en que momento leer el material propuesto. Considero necesario aclarar que, las interpretaciones que surjan tanto de El Seminario de J. Lacan, como de los otros autores, constituyen solo una versión posible. La clave no está establecer un modo absoluto de leer a los autores propuestos, sino en generar la posibilidad para cada participante, de poder armarse de elementos que le faciliten la lectura y el abordaje del tema.
Horarios: Martes 19:30 hs. Quincenal.
Primera reunión martes 19 de abril.
Para inscribirse: por correo electrónico a la dirección haercoli@hotmail.com
o halejandroercoli@gmail.com.ar
por teléfono al (221) 4708136 o (15) 4400018 si envían mensaje de texto por favor firmarlo.
Valor: 100 pesos por mes por participante.
Nota: en cuanto a la duración en el año se ajustará con el grupo, pero no será menor a ocho encuentros-.
Alejandro Ercoli
Suscribirse a:
Entradas (Atom)